Si un niño vive criticado, aprende a condenar, si este vive en un ambiente hostil, aprende a pelear, si este es constantemente ridiculizado, aprende a ser timido, si este vive avergonzado , aprende a sentirse culpable, si vive con tolerancia , aprende a ser paciente, vive con aliento, aprende a tener confianza, si este es estimulado, aprende a apreciar, si vive con honradez, aprende a ser justo, si vive con seguridad, aprendea tener Fe, si vive con aprobación, aprende a valorarse, y si un niño vive con Aceptación y Amistad, Aprende a encontrar el Amor en el Mundo
miércoles, 20 de mayo de 2009
lunes, 18 de mayo de 2009
Déficit Atencional: Síntomas y tratamiento
Cuántas veces los padres se quejan de sus hijos muy inquietos, rasgo que se agudiza al entrar al colegio. Se habla de un ocho por ciento de niños diagnosticados; sin embargo, esta cifra podría llegar a ser el doble. Es importante que este diagnóstico sea realizado por un equipo profesional que cuente con psicólogo, psicopedagoga, terapeuta ocupacional y médicos, según explica Alejandra Jara, docente de la Escuela de Terapia Ocupacional de la Universidad Andrés Bello.
Revisa las actividades universitarias en la Agenda UniversiaSon muchos los padres y profesores que dicen tener hijos y alumnos con déficit atencional, inquietos, con escasa capacidad para mantener la atención o para controlar sus impulsos. Pero, ¿qué es el Síndrome de Déficit Atencional (SDA) y cómo enfrentarlo? “Existen muchas definiciones, las más comunes han sido realizadas en el ámbito médico. También existen en la esfera psicológica y pedagógica especialmente, dependiendo de la concepción que cada disciplina tenga respecto al tema, lo que a su vez determinará las formas de abordaje e intervención posterior”, explica Alejandra Jara, docente de la Escuela de Terapia Ocupacional de la Universidad Andrés Bello. “Se estima que puede afectar entre el cinco a veinte por ciento a menores de 15 años y el ocho por ciento de niños entre seis y nueve años, observándose más frecuentemente en la población del primer ciclo básico, es un cuadro que inclusive muchas veces no es detectado en la infancia y se diagnostica en la adolescencia o edad adulta”, dice la profesional. En cuanto a las causas, existen muchas hipótesis en el ámbito biológico. “De debe tener un gran cuidado al realizar este diagnóstico que muchas veces se puede ver agravado e incluso puede llegar a confundirse con la respuesta de los niños a situaciones estresoras vividas en el contexto familiar o problemas en la dinámica de adultos que repercuten en el niño que no logra canalizar adecuadamente su angustia, frustración y miedos”, subraya. “Por ello, la importancia de que el diagnóstico sea realizado por un equipo profesional y abordado de la misma forma. Con participación de psicólogo, psicopedagoga, terapeuta ocupacional y médicos, cada uno de ellos en el caso necesario”, agrega. Cómo detectarlo “Es importante señalar que al constituirse como síndrome, este consta de varios signos y síntomas característicos que lo conforman y a su vez afectan la vida cotidiana del niño o niña que lo presenta”, expresa la terapeuta ocupacional. En el ámbito clínico se destaca: -Actividad inapropiada o excesiva (presente o no al momento de la evaluación). -Escasa capacidad de mantener la atención, incluso en las actividades de interés para el niño/a. -Dificultad para controlar impulsos (esperar turnos, actividad física). -Dificultades en la relación con otros. Se han descrito subtipos, como déficit atencional e hiperactividad predominantemente atencional; déficit atencional con predominio de hiperactividad e impulsividad y déficit atencional de tipo combinado. Esto dependerá de cuales sean los síntomas prevalentes en cada situación. También puede detectarse en la etapa preescolar con signos tales, como breves períodos de atención e impulsividad (golpes a sus pares), aunque la observación de estos hechos de manera aislada no constituye diagnóstico y debe ser evaluado por el equipo tratante. Tratamiento No es necesaria la administración farmacológica en situaciones en las que el nivel de estímulos del entorno puede ser regulado y los adultos a cargo logran manejar las conductas. “Los medicamentos se administran en caso de determinar que los síntomas repercuten en el aprendizaje o severamente en la interacción social del niño ya que su uso es principalmente para el período en que se encuentran en la escuela”, detalla la docente de la UNAB. “Los tratamientos actuales se encuentran enfocados en mejorar la calidad de vida del niño y propender a su completa inclusión social. En el aspecto médico se utilizan fármacos psicoestimulantes que deben ser rigurosamente recetados y supervisados por el especialista quien hará la evaluación correspondiente a cada caso en particular”, agrega. En el colegio Para el apoyo en materia escolar, es importante el apoyo de psicopedagogía para el entrenamiento de hábitos y estrategias de estudio. “Esto se realiza también tras una evaluación del especialista que determinará las fortalezas y debilidades que el niño/a presente. Los terapeutas ocupacionales trabajamos muy frecuentemente con esta población, derivados por la afectación en las áreas del desempeño y las habilidades de interacción con pares ya que son fuertemente rechazados y rápidamente estigmatizados”, comenta Alejandra Jara. “Enfatizo la importancia de determinar cuales son las áreas más afectadas para así diseñar el tratamiento individualizado más efectivo y menos amenazante para el desarrollo de la vida cotidiana del niño y su familia”, concluye.
lunes, 11 de mayo de 2009
QUE ES LA ESCULTURA
En este apartado encontrareis todo lo relativo a la escultura definición, tipos de esculturas, el bulto redondo, el relieve, la función, materiales empleados en la escultura, devenir histórico, técnicas, grandes esculturas de la historia, además especial disciplinas artísticas y todo los temas con relación con la escultura , escultores y obras esculturales por el mundo..
El arte de modelar, tallar o esculpir en barro, piedra, madera u otro material. Es una de las Bellas Artes en la cual el artista se expresa mediante volúmenes y espacios. La escultura es el arte plástico propiamente dicho pues es el arte de modelar figuras y reproducir objetos de bulto. En él, se incluían antiguamente todas las artes alfareras, las de talla y cincel junto con las de fundición y moldeado
Tipos de escultura
La escultura se divide en dos grandes ramas, la estatuaria y escultura ornamental, según que represente la forma humana y exprese las concepciones suprasensibles del hombre o se ocupe en reproducir artísticamente los demás seres de la naturaleza, animales o vegetales. La primera lleva con propiedad el nombre de escultura y tiene un ideal propio, desempeñando la segunda un papel secundario al servir de auxiliar a la primera y a la Arquitectura.
El arte de modelar, tallar o esculpir en barro, piedra, madera u otro material. Es una de las Bellas Artes en la cual el artista se expresa mediante volúmenes y espacios. La escultura es el arte plástico propiamente dicho pues es el arte de modelar figuras y reproducir objetos de bulto. En él, se incluían antiguamente todas las artes alfareras, las de talla y cincel junto con las de fundición y moldeado
Tipos de escultura
La escultura se divide en dos grandes ramas, la estatuaria y escultura ornamental, según que represente la forma humana y exprese las concepciones suprasensibles del hombre o se ocupe en reproducir artísticamente los demás seres de la naturaleza, animales o vegetales. La primera lleva con propiedad el nombre de escultura y tiene un ideal propio, desempeñando la segunda un papel secundario al servir de auxiliar a la primera y a la Arquitectura.
miércoles, 29 de abril de 2009
Mejorando la calidad de la Educación en Chile
En pos de perfeccionar la calidad de la educación en el país, es que el Programa de Investigación en Educación de la Universidad de Chile, se ha preocupado por evaluar el desempeño docente a través de videos, y de apoyar la implementación de un cambio curricular en lo que respecta a las Matemáticas.La importancia de una buena educación alcanza ribetes a nivel mundial. El perfeccionamiento de docentes, en este sentido, es una constante para obtener los resultados requeridos en los alumnos.El mundo globalizado de hoy invita a potenciar de la mejor forma posible cada una de las capacidades, aplicando todos los esfuerzos y objetivos hacia la amplitud de conocimientos, y el desarrollo e implementación de nuevos modelos educativos, dirigidos principalmente hacia la excelencia académica.Chile a nivel mundial en materia de educación, se encuentra en un lugar poco amable. Las diferentes pruebas internacionales de medición de calidad de la educación, ubica a Chile, lejos de los países que implementan modelos educativos exitosos pensados no sólo en el desarrollo académico, sino que también a nivel de estándares de competencia requeridos para desempeñarse en el mundo actual.Durante el 2005, investigadores de distintas áreas de la Universidad observaron la grabación de 800 cintas de clases pedagógicas en matemática básica y media, como parte de un proyecto FONIDE (Fondo de Investigación y Desarrollo en Educación). En el plano general, se pudieron apreciar muy pocas preguntas matemáticas de los estudiantes, la inexistencia del razonamiento deductivo, característico de la matemática, no utilización de tecnología y los pocos casos de uso de los libros aprobados por el Ministerio de Educación, entre otros. Conciente de esta problemática, la Universidad de Chile, a través del Programa de Investigación en Educación y como parte de un proyecto FONDEF (Fondo de Fomento al Desarrollo Científico y Tecnológico), ha buscado la posibilidad de evaluar de qué forma y cómo se está enseñando en Chile. Por esta razón, y con el fin de incorporar nuevos métodos de enseñanza, la Casa de Estudios, impartirá dos innovadores seminarios: Enseñanza para los nuevos estándares en matemática y estudio de videos de clases y, Enseñaza de la Matemática basada en metáforas y actividades con Web 2.0 para ajuste curricular. Para mejorar la calidad de la educación desde un nivel primario, se realizará la implementación de metáforas con el fin de ajustar la malla curricular de acuerdo a los estándares de los países desarrollados.“Es un gran cambio para Chile. Por ejemplo en EEUU se parte con Álgebra, Probabilidades y estadística en Primero básico. Acá esas materias no se imparten actualmente en la enseñanza básica, y muchos jamás vieron probabilidades y estadísticas como alumnos, y álgebra sólo en enseñanza media y ya se han olvidado de la materia. El objetivo es partir con Álgebra en quinto y probabilidades aún antes” explica Roberto Araya, Investigador del Programa de Investigación en Educación de la Universidad de ChileViernes 4 de Enero de 2008
Fuente :La Segunda Internet
En pos de perfeccionar la calidad de la educación en el país, es que el Programa de Investigación en Educación de la Universidad de Chile, se ha preocupado por evaluar el desempeño docente a través de videos, y de apoyar la implementación de un cambio curricular en lo que respecta a las matemáticas.
La importancia de una buena educación alcanza ribetes a nivel mundial. El perfeccionamiento de docentes, en este sentido, es una constante para obtener los resultados requeridos en los alumnos.El mundo globalizado de hoy invita a potenciar de la mejor forma posible cada una de las capacidades, aplicando todos los esfuerzos y objetivos hacia la amplitud de conocimientos, y el desarrollo e implementación de nuevos modelos educativos, dirigidos principalmente hacia la excelencia académica.Chile a nivel mundial en materia de educación, se encuentra en un lugar poco amable. Las diferentes pruebas internacionales de medición de calidad de la educación, ubica a Chile, lejos de los países que implementan modelos educativos exitosos pensados no sólo en el desarrollo académico, sino que también a nivel de estándares de competencia requeridos para desempeñarse en el mundo actual.Durante el 2005, investigadores de distintas áreas de la Universidad observaron la grabación de 800 cintas de clases pedagógicas en matemática básica y media, como parte de un proyecto FONIDE (Fondo de Investigación y Desarrollo en Educación). En el plano general, se pudieron apreciar muy pocas preguntas matemáticas de los estudiantes, la inexistencia del razonamiento deductivo, característico de la matemática, no utilización de tecnología y los pocos casos de uso de los libros aprobados por el Ministerio de Educación, entre otros. Conciente de esta problemática, la Universidad de Chile, a través del Programa de Investigación en Educación y como parte de un proyecto FONDEF (Fondo de Fomento al Desarrollo Científico y Tecnológico), ha buscado la posibilidad de evaluar de qué forma y cómo se está enseñando en Chile. Por esta razón, y con el fin de incorporar nuevos métodos de enseñanza, la Casa de Estudios, impartirá dos innovadores seminarios: Enseñanza para los nuevos estándares en matemática y estudio de videos de clases y, Enseñaza de la Matemática basada en metáforas y actividades con Web 2.0 para ajuste curricular. Para mejorar la calidad de la educación desde un nivel primario, se realizará la implementación de metáforas con el fin de ajustar la malla curricular de acuerdo a los estándares de los países desarrollados.“Es un gran cambio para Chile. Por ejemplo en EEUU se parte con Álgebra, Probabilidades y estadística en Primero básico. Acá esas materias no se imparten actualmente en la enseñanza básica, y muchos jamás vieron probabilidades y estadísticas como alumnos, y álgebra sólo en enseñanza media y ya se han olvidado de la materia. El objetivo es partir con Álgebra en quinto y probabilidades aún antes” explica Roberto Araya, Investigador del Programa de Investigación en Educación de la Universidad de Chile
martes, 28 de abril de 2009
INFLUENCIA FAMILIAR EN EL DESARROLLO EMOCIONAL Y PSICOSOCIAL DE LOS HIJOS
29 de Abril de 2009 La familia es el mejor lugar para que el niño se sienta querido. Los apegos que los niños desarrollan con sus padres y hermanos generalmente duran toda la vida y sirven como modelos para relacionarse con los compañeros de curso, con sus profesores y otras personas con las que tomarán contacto a lo largo de su desarrollo. También dentro de la familia el ser humano experimenta sus primeros conflictos sociales. El tipo de disciplina que ejercen los padres, sus relaciones interpersonales, las discusiones familiares entre hermanos, etc, proporcionan al niño importantes lecciones de conformidad, de cooperación, de competencia y de oportunidades para aprender como influir en la conducta de los demás.
Los hijos que viven con un solo padre están más proclives a experimentar ansiedad. La ansiedad en el niño y el adolescente es uno de los síntomas más comunes de la tensión emocional. Hasta cierto punto, es lógico atribuir estos signos, entre otros factores, a la rapidez con que cambia la sociedad, al fomento de la competencia y del individualismo en todos los ámbitos sociales (familia, escuela, comunidad), lo que en muchas personas genera ansiedad, conflictos, frustración y otros problemas emocionales; en general, una sensación incómoda de tensión y aprensión que por su duración hace que el sujeto se perciba a sí mismo muy intranquilo, lo que puede traducirse en problemas de conducta y/o del rendimiento en la escuela.
Relaciones restringidas al interior de la familia provocan ansiedad, especialmente en los hijos (Doll y Lyon 1998). Un ambiente familiar cargado de conflictos interpersonales provoca déficit en el desarrollo emocional y genera distintos niveles de ansiedad y de desórdenes ansiosos (Hansen y otros 1998; Johnson 1998), especialmente si los padres sufren de ansiedad y/o depresión y si se producen conflictos y discordias en forma sostenida.
Las experiencias familiares negativas pueden influir en la autopercepción del niño, en su capacidad de control emocional y conductual, y estas cogniciones pueden contribuir a que se desarrolle y mantenga la ansiedad (King, Mietz y Ollendick 1995).
Conflictos maritales y familias disfuncionales son predictores de desajustes emocionales en los hijos. Niños criados bajo condiciones de abusos físicos y emocionales tienen más posibilidades de desarrollar trastornos psicológicos y problemas conductuales (Kolvin y otros 1988). Las alteraciones conductuales son siempre la señal de un problema. Muchas de estas alteraciones son el resultado de relaciones intrafamiliares disfuncionales o escasas.
En este sentido, son comunes actividades de escape a una vida familiar desagradable, como abandono del hogar, actividad sexual temprana y conducta antisocial (Tasker y Richards 1994). Los niños de ambos sexos presentan una disminución de su rendimiento escolar como consecuencia de la separación de sus padres. Sin embargo, las dificultades en la escuela son mayores en los varones que en las niñas (Guidibaldi y Cleminshaw 1985). Asimismo, la mayoría de los niños presenta una mejoría en su adaptación social luego de dos años de la separación de sus padres, aunque algunos mantienen persistentes problemas emocionales y bajo rendimiento escolar, lo que contribuye a dificultades severas de adaptación hasta la adultez temprana (Chase-Lausdale y otros 1995).
Hijos provenientes de familias con altos niveles de conflicto pueden no aprender las habilidades sociales como la negociación y el compromiso (Doll y Lyon 1998). Aunque la separación de los padres es dolorosa, los hijos que permanecen en una familia intacta con tensiones, están menos adaptados que los que hacen frente a la transición tormentosa a una familia monoparental y viven con menos tensiones y conflictos (Block y otros 1988). En general, los niños crecen sin problemas de ajuste cuando tienen una buena relación con un solo padre, que cuando crecen en un hogar con dos padres que se caracteriza por la discordia y el descontento (Rutter 1983). Asimismo, un padre inaccesible, hostil y rechazante, puede causar más daño que un padre ausente (Hetherington 1980).
Comparando las diferencias entre hijos de familias intactas con aquéllos provenientes de familias de padres separados, se observa que los primeros presentan mejores calificaciones escolares y los segundos, problemas de conducta y más propensión a fracasar en la escuela (Florenzano 1998); y en un estudio destinado a conocer las percepciones de los profesores respecto de sus alumnos de padres separados, el 92.8% de los maestros entrevistados afirma que existen diferencias en el comportamiento emocional entre los niños de padres separados y aquéllos que pertenecen a familias intactas. Aunque, respecto del rendimiento académico, sólo un 7.14% de los profesores entrevistados indicó que la separación de los padres tiene efectos negativos en el rendimiento escolar (Santelices, Ossandón y De la Barrera 2000).
Aunque la ruptura matrimonial es bastante estresante para los hijos, existe gran variación en cómo responden. Entre los factores que marcan diferencia están el bienestar psicológico del padre que se queda con el hijo, las características del niño, el apoyo social de la familia, de la escuela y de la comunidad. La habilidad de los padres separados para dejar de lado los conflictos, el contacto frecuente del niño con el padre que no vive con él y las relaciones funcionales con los integrantes de la familia extensa y con los profesores, conducen a aminorar los resultados negativos para los hijos. Sin embargo, cuando el conflicto familiar es elevado, es posible que se presenten dificultades de adaptación en los hijos (Borrine y otros 1991).
Un factor decisivo en la adaptación adecuada de los hijos después de la separación tiene relación con el manejo eficaz del estrés del padre que vive con los hijos, en cómo los protege de los conflictos familiares y participa de una paternidad democrática (Buchanan y otros 1991).
FAMILIAS DISFUNCIONALES Y DE BAJO NIVEL SOCIOECONOMICO Y CULTURAL
Se ha establecido en muchos países que los niños que presentan bajo rendimiento en la escuela provienen desproporcionadamente de familias de bajo nivel socioeconómico y cultural (Alvarez 1986; Beech 1985; Halpern 1986; Hollsteiner y Tacon 1983; UNESCO/UNICEF 1996).
Los efectos acumulados de la pobreza influyen directamente en la vulnerabilidad física y psicosocial del niño que crece y se desarrolla en medio de factores ambientales adversos (UNESCO-UNICEF 1996; UNESCO 1997). El bajo nivel educativo de los padres, la pobreza y las dificultades escolares de los hijos son factores mutuamente relacionados, y el nivel educativo de la madre, poderoso predictor del rendimiento escolar, es más bajo en las familias pobres (Broman, Bien y Shaugenessy 1985).
Numerosos estudios muestran que el desarrollo de problemas emocionales y conductuales aumentan en progresión geométrica cuando los niños están expuestos a dos o más factores de riesgo (Doll y Lyon 1998; Kolvin y otros 1998).
Si un estudiante pertenece a una familia uniparental y es de nivel socioeconómico y cultural bajo, está en alto riesgo de presentar tanto problemas de rendimiento en la escuela como en sus vivencias personales y sociales, ya que en su medio familiar, escolar y social existen características que lo predisponen a presentar dificultades académicas y personales, dadas las experiencias negativas a las cuales está expuesto.
La socialización del ser humano, cuya etapa primaria y más precoz ocurre en el ambiente familiar, está dada por la relación madre-hijo. Recientemente se ha reconocido que el padre también es parte esencial de la socialización primaria, pues amplía la gama de experiencias del niño, además de tener influencia sobre la madre (Kottow 1995). Por lo tanto, la ausencia del padre, característica permanente encontrada en hogares de bajo nivel socioeconómico y cultural (Jadue 1996), limita en el niño la adquisición de experiencias y, por lo tanto, el desarrollo de la socialización y de la adaptación a la escuela.
Además, es una tendencia ampliamente reconocida el rol que se le otorga a la mujer como promotora del desarrollo de los hijos. Se da una identificación de la mujer como madre. La mujer-madre está considerada como un factor para revertir la pobreza. En sectores desfavorecidos sociocultural y económicamente, la mujer, madre de niños menores de seis años, es promotora del desarrollo de sus hijos y también factor determinante en la superación de la pobreza al interior de su comunidad (Ruiz 1995). Muchas veces la mujer tiene aspiraciones e inquietudes que pueden trascender o ser distintas a las que tienen relación con su maternidad; en los niveles socioeconómicos y culturales bajos, la mujer, jefa de hogar, abandona sus aspiraciones personales para salir a trabajar con el fin de satisfacer las necesidades básicas de sus hijos, situación frecuente en nuestro país.
Los padres de bajo nivel socioeconómico y cultural interactúan escasamente en destrezas relacionadas con el éxito escolar y utilizan estrategias poco efectivas para enseñar a sus hijos, aunque valoren la educación y deseen que ellos tengan un buen rendimiento en la escuela (Jadue 1999). Sin embargo, no es sólo la falta de recursos económicos la que determina la falta de apoyo a los hijos, sino también los recursos personales de los padres para enfrentar esta situación y su interés activo y positivo hacia sus hijos, lo que se produce especialmente si existen buenas relaciones de pareja, el apoyo familiar y de la escuela (Osborn 1990). Es posible distinguir tres factores cotidianos de protección: la seguridad, la filiación y la afectividad (Amar y Abello 1998), entendidos como todos aquellos elementos y circunstancias que la familia de bajo nivel socioeconómico y cultural utiliza para proteger a los niños de carencias concretas, a través de los cuales se apoyan y defienden mutuamente.
La familia de bajo nivel socioeconómico y cultural, aunque valore la educación, no tiene capacidad ni interés para favorecer la educación de sus hijos, los apoyan poco en sus afectos y algunas además presentan problemas sociales como alcoholismo, delincuencia y hogares destrozados.
Los estudiantes provenientes de familias uniparentales, con madre sola, tienen rendimiento escolar bajo y alto riesgo de abandono escolar y de experiencias negativas en la escuela (Suet 1996; citado por Luisi y Santelices 2000). Aunque el bajo rendimiento se asocia con la dificultades económicas a que se ven expuestos los hogares dirigidos por mujeres solas, las ayudas públicas que puedan recibir no solucionan el problema del bajo rendimiento, dada la baja autoestima de los niños y las bajas perspectivas de los profesores (Dolto 1988; citado por Luisi y Santelices 2000).
Sin embargo, los estudiantes también tienen recursos internos que los ayudan o los coartan en su rendimiento académico, como la autoestima, las propias expectativas y la motivación intrínseca. Aquellos alumnos que tienen un buen autoconcepto, expectativas positivas respecto de su rendimiento y una motivación intrínseca para aprender, consistentemente obtienen más logros en la escuela que aquéllos que muestran una autoestima pobre, bajas expectativas y una motivación de logros dominada por los refuerzos extrínsecos (Arancibia 1996). Asimismo, una de las atribuciones que los profesores de los niños provenientes de familias de bajo nivel socioeconómico y cultural hacen del bajo rendimiento y del fracaso en la escuela, se ubican exclusivamente en el plano familiar y del niño. Piensan que el déficit para el aprendizaje y para la adaptación a la escuela se debe a la falta de interés y de apoyo por parte de la familia y al bajo nivel cultural de los padres o a los problemas económicos y sociales de la familia (Filp 1995). Sin embargo, las escuelas pueden marcar diferencias. Si los alumnos de familias disfuncionales asisten a clases en las que los profesores proporcionan una estructura consistente, y crean una atmósfera democrática en la que se combina el afecto con las demandas razonables para una conducta madura, los resultados en rendimiento y conducta mejoran (Hetherington y otros 1992).
Los hijos que viven con un solo padre están más proclives a experimentar ansiedad. La ansiedad en el niño y el adolescente es uno de los síntomas más comunes de la tensión emocional. Hasta cierto punto, es lógico atribuir estos signos, entre otros factores, a la rapidez con que cambia la sociedad, al fomento de la competencia y del individualismo en todos los ámbitos sociales (familia, escuela, comunidad), lo que en muchas personas genera ansiedad, conflictos, frustración y otros problemas emocionales; en general, una sensación incómoda de tensión y aprensión que por su duración hace que el sujeto se perciba a sí mismo muy intranquilo, lo que puede traducirse en problemas de conducta y/o del rendimiento en la escuela.
Relaciones restringidas al interior de la familia provocan ansiedad, especialmente en los hijos (Doll y Lyon 1998). Un ambiente familiar cargado de conflictos interpersonales provoca déficit en el desarrollo emocional y genera distintos niveles de ansiedad y de desórdenes ansiosos (Hansen y otros 1998; Johnson 1998), especialmente si los padres sufren de ansiedad y/o depresión y si se producen conflictos y discordias en forma sostenida.
Las experiencias familiares negativas pueden influir en la autopercepción del niño, en su capacidad de control emocional y conductual, y estas cogniciones pueden contribuir a que se desarrolle y mantenga la ansiedad (King, Mietz y Ollendick 1995).
Conflictos maritales y familias disfuncionales son predictores de desajustes emocionales en los hijos. Niños criados bajo condiciones de abusos físicos y emocionales tienen más posibilidades de desarrollar trastornos psicológicos y problemas conductuales (Kolvin y otros 1988). Las alteraciones conductuales son siempre la señal de un problema. Muchas de estas alteraciones son el resultado de relaciones intrafamiliares disfuncionales o escasas.
En este sentido, son comunes actividades de escape a una vida familiar desagradable, como abandono del hogar, actividad sexual temprana y conducta antisocial (Tasker y Richards 1994). Los niños de ambos sexos presentan una disminución de su rendimiento escolar como consecuencia de la separación de sus padres. Sin embargo, las dificultades en la escuela son mayores en los varones que en las niñas (Guidibaldi y Cleminshaw 1985). Asimismo, la mayoría de los niños presenta una mejoría en su adaptación social luego de dos años de la separación de sus padres, aunque algunos mantienen persistentes problemas emocionales y bajo rendimiento escolar, lo que contribuye a dificultades severas de adaptación hasta la adultez temprana (Chase-Lausdale y otros 1995).
Hijos provenientes de familias con altos niveles de conflicto pueden no aprender las habilidades sociales como la negociación y el compromiso (Doll y Lyon 1998). Aunque la separación de los padres es dolorosa, los hijos que permanecen en una familia intacta con tensiones, están menos adaptados que los que hacen frente a la transición tormentosa a una familia monoparental y viven con menos tensiones y conflictos (Block y otros 1988). En general, los niños crecen sin problemas de ajuste cuando tienen una buena relación con un solo padre, que cuando crecen en un hogar con dos padres que se caracteriza por la discordia y el descontento (Rutter 1983). Asimismo, un padre inaccesible, hostil y rechazante, puede causar más daño que un padre ausente (Hetherington 1980).
Comparando las diferencias entre hijos de familias intactas con aquéllos provenientes de familias de padres separados, se observa que los primeros presentan mejores calificaciones escolares y los segundos, problemas de conducta y más propensión a fracasar en la escuela (Florenzano 1998); y en un estudio destinado a conocer las percepciones de los profesores respecto de sus alumnos de padres separados, el 92.8% de los maestros entrevistados afirma que existen diferencias en el comportamiento emocional entre los niños de padres separados y aquéllos que pertenecen a familias intactas. Aunque, respecto del rendimiento académico, sólo un 7.14% de los profesores entrevistados indicó que la separación de los padres tiene efectos negativos en el rendimiento escolar (Santelices, Ossandón y De la Barrera 2000).
Aunque la ruptura matrimonial es bastante estresante para los hijos, existe gran variación en cómo responden. Entre los factores que marcan diferencia están el bienestar psicológico del padre que se queda con el hijo, las características del niño, el apoyo social de la familia, de la escuela y de la comunidad. La habilidad de los padres separados para dejar de lado los conflictos, el contacto frecuente del niño con el padre que no vive con él y las relaciones funcionales con los integrantes de la familia extensa y con los profesores, conducen a aminorar los resultados negativos para los hijos. Sin embargo, cuando el conflicto familiar es elevado, es posible que se presenten dificultades de adaptación en los hijos (Borrine y otros 1991).
Un factor decisivo en la adaptación adecuada de los hijos después de la separación tiene relación con el manejo eficaz del estrés del padre que vive con los hijos, en cómo los protege de los conflictos familiares y participa de una paternidad democrática (Buchanan y otros 1991).
FAMILIAS DISFUNCIONALES Y DE BAJO NIVEL SOCIOECONOMICO Y CULTURAL
Se ha establecido en muchos países que los niños que presentan bajo rendimiento en la escuela provienen desproporcionadamente de familias de bajo nivel socioeconómico y cultural (Alvarez 1986; Beech 1985; Halpern 1986; Hollsteiner y Tacon 1983; UNESCO/UNICEF 1996).
Los efectos acumulados de la pobreza influyen directamente en la vulnerabilidad física y psicosocial del niño que crece y se desarrolla en medio de factores ambientales adversos (UNESCO-UNICEF 1996; UNESCO 1997). El bajo nivel educativo de los padres, la pobreza y las dificultades escolares de los hijos son factores mutuamente relacionados, y el nivel educativo de la madre, poderoso predictor del rendimiento escolar, es más bajo en las familias pobres (Broman, Bien y Shaugenessy 1985).
Numerosos estudios muestran que el desarrollo de problemas emocionales y conductuales aumentan en progresión geométrica cuando los niños están expuestos a dos o más factores de riesgo (Doll y Lyon 1998; Kolvin y otros 1998).
Si un estudiante pertenece a una familia uniparental y es de nivel socioeconómico y cultural bajo, está en alto riesgo de presentar tanto problemas de rendimiento en la escuela como en sus vivencias personales y sociales, ya que en su medio familiar, escolar y social existen características que lo predisponen a presentar dificultades académicas y personales, dadas las experiencias negativas a las cuales está expuesto.
La socialización del ser humano, cuya etapa primaria y más precoz ocurre en el ambiente familiar, está dada por la relación madre-hijo. Recientemente se ha reconocido que el padre también es parte esencial de la socialización primaria, pues amplía la gama de experiencias del niño, además de tener influencia sobre la madre (Kottow 1995). Por lo tanto, la ausencia del padre, característica permanente encontrada en hogares de bajo nivel socioeconómico y cultural (Jadue 1996), limita en el niño la adquisición de experiencias y, por lo tanto, el desarrollo de la socialización y de la adaptación a la escuela.
Además, es una tendencia ampliamente reconocida el rol que se le otorga a la mujer como promotora del desarrollo de los hijos. Se da una identificación de la mujer como madre. La mujer-madre está considerada como un factor para revertir la pobreza. En sectores desfavorecidos sociocultural y económicamente, la mujer, madre de niños menores de seis años, es promotora del desarrollo de sus hijos y también factor determinante en la superación de la pobreza al interior de su comunidad (Ruiz 1995). Muchas veces la mujer tiene aspiraciones e inquietudes que pueden trascender o ser distintas a las que tienen relación con su maternidad; en los niveles socioeconómicos y culturales bajos, la mujer, jefa de hogar, abandona sus aspiraciones personales para salir a trabajar con el fin de satisfacer las necesidades básicas de sus hijos, situación frecuente en nuestro país.
Los padres de bajo nivel socioeconómico y cultural interactúan escasamente en destrezas relacionadas con el éxito escolar y utilizan estrategias poco efectivas para enseñar a sus hijos, aunque valoren la educación y deseen que ellos tengan un buen rendimiento en la escuela (Jadue 1999). Sin embargo, no es sólo la falta de recursos económicos la que determina la falta de apoyo a los hijos, sino también los recursos personales de los padres para enfrentar esta situación y su interés activo y positivo hacia sus hijos, lo que se produce especialmente si existen buenas relaciones de pareja, el apoyo familiar y de la escuela (Osborn 1990). Es posible distinguir tres factores cotidianos de protección: la seguridad, la filiación y la afectividad (Amar y Abello 1998), entendidos como todos aquellos elementos y circunstancias que la familia de bajo nivel socioeconómico y cultural utiliza para proteger a los niños de carencias concretas, a través de los cuales se apoyan y defienden mutuamente.
La familia de bajo nivel socioeconómico y cultural, aunque valore la educación, no tiene capacidad ni interés para favorecer la educación de sus hijos, los apoyan poco en sus afectos y algunas además presentan problemas sociales como alcoholismo, delincuencia y hogares destrozados.
Los estudiantes provenientes de familias uniparentales, con madre sola, tienen rendimiento escolar bajo y alto riesgo de abandono escolar y de experiencias negativas en la escuela (Suet 1996; citado por Luisi y Santelices 2000). Aunque el bajo rendimiento se asocia con la dificultades económicas a que se ven expuestos los hogares dirigidos por mujeres solas, las ayudas públicas que puedan recibir no solucionan el problema del bajo rendimiento, dada la baja autoestima de los niños y las bajas perspectivas de los profesores (Dolto 1988; citado por Luisi y Santelices 2000).
Sin embargo, los estudiantes también tienen recursos internos que los ayudan o los coartan en su rendimiento académico, como la autoestima, las propias expectativas y la motivación intrínseca. Aquellos alumnos que tienen un buen autoconcepto, expectativas positivas respecto de su rendimiento y una motivación intrínseca para aprender, consistentemente obtienen más logros en la escuela que aquéllos que muestran una autoestima pobre, bajas expectativas y una motivación de logros dominada por los refuerzos extrínsecos (Arancibia 1996). Asimismo, una de las atribuciones que los profesores de los niños provenientes de familias de bajo nivel socioeconómico y cultural hacen del bajo rendimiento y del fracaso en la escuela, se ubican exclusivamente en el plano familiar y del niño. Piensan que el déficit para el aprendizaje y para la adaptación a la escuela se debe a la falta de interés y de apoyo por parte de la familia y al bajo nivel cultural de los padres o a los problemas económicos y sociales de la familia (Filp 1995). Sin embargo, las escuelas pueden marcar diferencias. Si los alumnos de familias disfuncionales asisten a clases en las que los profesores proporcionan una estructura consistente, y crean una atmósfera democrática en la que se combina el afecto con las demandas razonables para una conducta madura, los resultados en rendimiento y conducta mejoran (Hetherington y otros 1992).
FAMILIA Y EDUCACION
29 de Abril de 2009 La familia ejerce una poderosa influencia en la educación de los hijos. Los padres juegan un rol fundamental en el proceso enseñanza-aprendizaje, ya que si se preocupan de la educación de sus hijos y colaboran con los profesores, los niños presentan buen rendimiento y se adaptan fácilmente a la escuela. Por este motivo, numerosos estudios indican la necesidad de incorporar a los padres de familia a la tarea que cumple la escuela (De Castro 1996; Fuenzalida y Jiménez 1994; Gligo 1996; Kotliarenco y col. 1995; Mc Lanahan 1985; Ramey y Campbell 1984).
Cuando a la educación de los niños se incorpora el apoyo familiar, los resultados son significativamente más eficaces que cuando se trabaja solamente con alumnos (Wang 1995; Jadue 1996a). La implicación de la familia en la tarea educativa comprende no solo una participación activa de los padres en los proyectos educativos de la escuela, sino además como mediadores del aprendizaje (Arancibia 1996; Williams y Chaukin 1989). Este compromiso implica compartir la información, asistir como voluntario a la escuela, ayudar a los hijos en la casa. Los padres, como primeros profesores de los niños, juegan un papel muy significativo en el proceso de aprendizaje y de socialización.
Un ambiente familiar cálido y sin discordias, en el que los padres se desempeñen de una manera competente y estimuladora, lleva en sí una orientación ética de los padres que influye en su percepción y en su autoevaluación, como asimismo en la valoración de sus hijos y de los demás, influyendo en el tipo de interacciones intrafamiliares y su inserción en una red social más amplia (Villalón, De Castro y Streeter 1998). El apoyo de los padres hacia los hijos aparece determinado por una valoración de las propias capacidades para apoyar este proceso, independientemente del nivel socioeconómico y cultural al que pertenecen (Mc Allister 1990), pero también se asocia a las características de los padres y de los hijos, al contexto familiar y a las actitudes de los profesores hacia los padres y hacia los niños (Villalón, De Castro y Streeter 1998).
Resultados de varios estudios muestran que a los niños que tienen una buena relación con sus padres les tiende a ir mejor en el colegio. Las experiencias familiares se asocian a la adaptación a la escuela, incluyendo la relación madre-hijo y las interacciones del niño o adolescente con los miembros de su familia. De tal manera que las dimensiones positivas o negativas de su relación con cada padre son predictores de la adaptación a la escuela, como también lo son las percepciones que los jóvenes tienen del grado en que reciben el apoyo que necesitan de parte de los integrantes de su núcleo familiar (Lau y Leung 1992). Los procesos afectivos intrafamiliares, la ayuda otorgada por los padres para un buen desempeño escolar, el refuerzo dado a las notas y las expectativas de un buen rendimiento del hijo ayudan y colaboran para que éstos últimos se desempeñen mejor en la escuela (Pitiyanuwat y Reed 1994).
Es evidente que el tipo de familia a la que el estudiante pertenece constituye un elemento clave para surgir tanto en lo psicosocial como en lo material. Una familia constituida por ambos progenitores, con apoyo mutuo, estable y funcional en sus relaciones intrafamiliares, ayuda al progreso económico y psicosocial de las personas que la componen, y favorece el desarrollo emocional.
En este contexto, la valoración que el estudiante hace de sí mismo (autoestima) y las cogniciones acerca de sí mismo (autoconcepto) están en la base del desarrollo de la competencia emocional.
La competencia emocional y social es la habilidad para comprender, dirigir y expresar los aspectos emocionales de nuestra propia vida de tal manera que seamos capaces de manejar las tareas cotidianas como aprender, establecer relaciones interpersonales y sociales, resolver los problemas de cada día y adaptarnos a las complejas demandas del crecimiento y del desarrollo. Incluye varios aspectos, tanto de la comprensión y de la expresión emocional como del manejo de la experiencia emocional interna y de la conducta expresiva. La competencia en el aprecio emocional incluye el reconocimiento y la comprensión, tanto de la expresión corporal como de la experiencia emocional interna y la de los demás y una correcta apreciación de aspectos emocionales relevantes en el contexto social; estas habilidades están incluidas en lo que Salovey (1997), Goleman (1996) denominan inteligencia emocional y que Gardner (1995) las comprende en lo que denomina inteligencia intrapersonal e inteligencia interpersonal.
Las alteraciones en la competencia emocional y social, inseparables del desarrollo emocional, afectan la conducta y el aprendizaje en la escuela, lo que se traduce en bajo rendimiento y/o problemas de conducta y riesgo de fracaso y de deserción (Jadue 2002).
Cuando a la educación de los niños se incorpora el apoyo familiar, los resultados son significativamente más eficaces que cuando se trabaja solamente con alumnos (Wang 1995; Jadue 1996a). La implicación de la familia en la tarea educativa comprende no solo una participación activa de los padres en los proyectos educativos de la escuela, sino además como mediadores del aprendizaje (Arancibia 1996; Williams y Chaukin 1989). Este compromiso implica compartir la información, asistir como voluntario a la escuela, ayudar a los hijos en la casa. Los padres, como primeros profesores de los niños, juegan un papel muy significativo en el proceso de aprendizaje y de socialización.
Un ambiente familiar cálido y sin discordias, en el que los padres se desempeñen de una manera competente y estimuladora, lleva en sí una orientación ética de los padres que influye en su percepción y en su autoevaluación, como asimismo en la valoración de sus hijos y de los demás, influyendo en el tipo de interacciones intrafamiliares y su inserción en una red social más amplia (Villalón, De Castro y Streeter 1998). El apoyo de los padres hacia los hijos aparece determinado por una valoración de las propias capacidades para apoyar este proceso, independientemente del nivel socioeconómico y cultural al que pertenecen (Mc Allister 1990), pero también se asocia a las características de los padres y de los hijos, al contexto familiar y a las actitudes de los profesores hacia los padres y hacia los niños (Villalón, De Castro y Streeter 1998).
Resultados de varios estudios muestran que a los niños que tienen una buena relación con sus padres les tiende a ir mejor en el colegio. Las experiencias familiares se asocian a la adaptación a la escuela, incluyendo la relación madre-hijo y las interacciones del niño o adolescente con los miembros de su familia. De tal manera que las dimensiones positivas o negativas de su relación con cada padre son predictores de la adaptación a la escuela, como también lo son las percepciones que los jóvenes tienen del grado en que reciben el apoyo que necesitan de parte de los integrantes de su núcleo familiar (Lau y Leung 1992). Los procesos afectivos intrafamiliares, la ayuda otorgada por los padres para un buen desempeño escolar, el refuerzo dado a las notas y las expectativas de un buen rendimiento del hijo ayudan y colaboran para que éstos últimos se desempeñen mejor en la escuela (Pitiyanuwat y Reed 1994).
Es evidente que el tipo de familia a la que el estudiante pertenece constituye un elemento clave para surgir tanto en lo psicosocial como en lo material. Una familia constituida por ambos progenitores, con apoyo mutuo, estable y funcional en sus relaciones intrafamiliares, ayuda al progreso económico y psicosocial de las personas que la componen, y favorece el desarrollo emocional.
En este contexto, la valoración que el estudiante hace de sí mismo (autoestima) y las cogniciones acerca de sí mismo (autoconcepto) están en la base del desarrollo de la competencia emocional.
La competencia emocional y social es la habilidad para comprender, dirigir y expresar los aspectos emocionales de nuestra propia vida de tal manera que seamos capaces de manejar las tareas cotidianas como aprender, establecer relaciones interpersonales y sociales, resolver los problemas de cada día y adaptarnos a las complejas demandas del crecimiento y del desarrollo. Incluye varios aspectos, tanto de la comprensión y de la expresión emocional como del manejo de la experiencia emocional interna y de la conducta expresiva. La competencia en el aprecio emocional incluye el reconocimiento y la comprensión, tanto de la expresión corporal como de la experiencia emocional interna y la de los demás y una correcta apreciación de aspectos emocionales relevantes en el contexto social; estas habilidades están incluidas en lo que Salovey (1997), Goleman (1996) denominan inteligencia emocional y que Gardner (1995) las comprende en lo que denomina inteligencia intrapersonal e inteligencia interpersonal.
Las alteraciones en la competencia emocional y social, inseparables del desarrollo emocional, afectan la conducta y el aprendizaje en la escuela, lo que se traduce en bajo rendimiento y/o problemas de conducta y riesgo de fracaso y de deserción (Jadue 2002).
martes, 24 de marzo de 2009
24 DE MARZO 2009 CUIDEMOS NUESTRO PLANETA UN LLAMADO A LA CONCIENCIA
Las consecuencias del cambio climático
Según conclusiones de estudios y simulaciones computacionales, es probable que la temperatura global aumente entre 1 y 5º C durante el presente siglo, causando cambios de clima a escala mundial. Las principales consecuencias que este fenómeno conllevaría son: ― Aumento del nivel del mar, debido al derretimiento de los cascos polares. ― Endurecimiento de las sequías en el sur de Europa. ― Disminución de las reservas hídricas en diferentes regiones por evaporación y evapotranspiración vegetal. ― Incremento de fenómenos de erosión y salinización en áreas costeras. ― Aumento y propagación de enfermedades infecciosas. ― Aumento en frecuencia e intensidad de los fenómenos meteorológicos extremos, con importantes pérdidas de vidas humanas y económicas. ― Pérdida de capacidad productiva agrícola en grandes zonas de Asia y África. ― Desplazamiento de las especies hacia altitudes o latitudes más frías, buscando los climas a los que están habituados. Aquellas especies que no sean capaces de adaptarse ni desplazarse se extinguirán.
En Chile ― Los científicos estiman que para las latitudes entre Arica y Chiloé ocurriría un calentamiento promedio de 2 a 4º C de aquí al año 2030. Algunas áreas entonces serán más lluviosas y otras más secas. ― De acuerdo a estimaciones, las lluvias y las nieves en la zona central y sur disminuirían, causando destrucción de cultivos, de bosques y muerte de animales. Es posible que las zonas desérticas del norte de Chile se extiendan hacia el sur. En áreas afectadas por más precipitaciones podría intensificarse la erosión del suelo. ― Un efecto bastante catastrófico para Chile de esta alza de temperatura sería que el calor puede hacer aumentar el nivel del mar debido al derretimiento de glaciares, inundándose así áreas costeras bajas. Fuente: Ecolíderes Datos claves - La temperatura de la superficie terrestre ha aumentado aproximadamente 0,6° C en el último siglo. Los diez años más calurosos jamás registrados han ocurrido todos desde 1980 en adelante. - Durante el último siglo, el nivel de dióxido de carbono en la atmósfera ha aumentado en 31%; el nivel de óxido nitroso en 15%; y el nivel de metano en 100%. Estos son los tres principales gases causantes del calentamiento global producidos por la quema de combustibles fósiles. - Una duplicación de los gases de invernadero incrementarían la temperatura terrestre entre 1 y 3,5° C. Aunque no parezca mucho, es equivalente a volver a la última glaciación pero en la dirección inversa. Por otro lado, el aumento de temperatura sería el más rápido en los últimos 100.000 años, haciendo muy difícil que los ecosistemas del mundo se adapten. - El derretimiento de los casquetes polares y los glaciares podría causar un incremento del nivel del mar de hasta un metro para el 2100. - Los científicos afirman que el mundo debe rebajar sus emisiones de gases causantes del calentamiento global entre un 50% y un 70% solamente para estabilizar el actual nivel de gases de la atmósfera.
Las soluciones La Convención Marco sobre Cambio Climático de las Naciones Unidas (FCCC) se propuso como objetivo principal lograr estabilizar los gases invernadero en la atmósfera, lo que prevendría una peligrosa interferencia antrópica en el sistema climático. Para lograrlo, todos debemos aportar con un granito de arena, promoviendo el uso eficiente de la energía, como medio para reducir los gases que provocan el efecto invernadero. - En el hogar se debe mejorar el aislamiento térmico y la eficiencia de los aparatos domésticos a través de mejores diseños y mejor uso, como es el caso de la iluminación. - Fomentar la eficiencia energética de los edificios, y consumir más eficientemente la energía en las oficinas. - En el transporte público, a través de mejoras en la tecnología de los motores, mejor mantención de los motores, cumplir los límites de velocidad y uso más discreto de la aceleración y frenado. - Incentivar campañas de educación e información. - Las empresas eléctricas (responsables del 24% de la emisión de CO2) deben aumentar su eficiencia (utilizar los combustibles y procesos que emitan menos gases efecto invernadero) y aumentar la proporción de energías renovables. - Las industrias consumidoras de energía (responsables del 16% de emisiones de CO2) deben optimizar sus procesos para aumentar su eficiencia. - Aumentar las superficies vegetales que absorben Carbono; evitar la deforestación y aumentar las repoblaciones, especialmente de especies arbustivas.
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